11 marzo 2014

La Maldición de Elonus (VII)

- ¡Grunh! - grité en cuanto vi su cuerpo, al tiempo que me acercaba a él.

Le cogí y lo recosté contra mi pecho. Alzó la vista para verme y, con dificultad, me dijo:

- No... deberías... haber... venido...

- Lo sé, pero no podía...

- El... el... espejo... - me interrumpió mientras señalaba a una parte de la estancia - Estoy... orgulloso de... de... ti. Lástima... lástima que... hayas venido... Eres un... héroe...

Y entonces, exhaló.

¿Por qué? ¿Qué había pasado?

Una miríada de preguntas se agolpaban en mi cabeza y no podía dar respuesta a ninguna de ellas.

Tras unos instantes de profunda tristeza, ira y pensamientos dubitativos, me fijé en el espejo que había mencionado Grunh.

Había pasado desapercibido, pues una gran capa de polvo cubría su superficie pulida. Tras limpiar un poco el espejo, un reflejo de luz sobre la superficie apareció, sin reflejar imagen alguna. Tras unos instantes, el color de la superficie empezó a aclararse.

Entonces apareció. Era la cabeza de un dragón, que, a través del reflejó, escupió una llamarada, dejando sólo una estela de llamas en él. Cuando se disiparon, pude ver lo que ocurrió aquí hacía casi veinticinco años.

09 marzo 2014

Sobre la creatividad

El otro día llegué a un interesante artículo sobre la creatividad en el Huffington Post, 18 cosas que las personas altamente creativas no hacen igual que el resto.

Si repasáis mi blog un poco, veréis que el tema de la creatividad ha sido algo recurrente en mí. En cualquier caso, no creo que me pueda considerar una persona altamente creativa, aunque sí trato de serlo. Quizás, por este motivo, haya encontrado algunas cosas que creo que me hacen referencia en ese artículo.

Así pues, os dejo con una serie de extractos del artículo, que yo he considerado más importantes:

No se trata de generalizar el estereotipo del "artista torturado", pero sí es verdad que los artistas suelen tener una personalidad compleja.
Es cierto que a la gente creativa le resulta difícil conocerse a sí misma, puesto que el yo creativo es más complejo que el yo no creativo, informa Scott Barry Kaufman, psicólogo de la Universidad de Nueva York que ha pasado varios años investigando sobre la creatividad. Las cosas que sobresalen más son las paradojas del yo creativo… Las personas con mucha imaginación tienen una mente más caótica.
Por muy diligentemente que anotemos lo que vemos a nuestro alrededor, el común denominador de todo lo que vemos es siempre, de forma transparente y desvergonzada, el implacable 'yo', escribió [Joan] Didion en su ensayo Sobre tener un cuaderno de notas. Estamos hablando de algo privado, de fragmentos de la cadena mental que son demasiado cortos para usarlos, de un ensamblaje indiscriminado y errático que solo reviste significado para quien lo lleva a cabo.

Este último extracto me recuerda a la entrada que escribí: La importancia de un diario.

Para estar más abiertos a la creatividad, tenemos que ser capaces de usar nuestra soledad de forma constructiva. Debemos superar el miedo a estar solos, escribió el psicólogo existencialista estadounidense Rollo May. [...] [...] Es difícil encontrar esa voz creativa si no mantienes ningún contacto con tu interior ni reflexionas sobre ti mismo.

Muchas de las historias míticas y de las canciones de todas las épocas han sido inspiradas por un drama o por un desamor; lo bueno de estos retos es que al final han servido como catalizador para crear arte. Los investigadores que estudian el crecimiento post-traumático, un ámbito de la psicología en auge, sostienen que mucha gente es capaz de emplear las dificultades y los traumas que sufrieron de pequeños para aumentar sustancialmente su creatividad. En concreto, se ha descubierto que los traumas pueden contribuir a que la gente desarrolle las áreas encargadas de las relaciones interpersonales, de la espiritualidad, el aprecio por la vida, la fuerza personal y, lo que es más importante para la creatividad, la capacidad de exprimir al máximo las posibilidades que te ofrece la vida.

En algún momento de su vida, se ha desmontado la visión que tenían del mundo como un lugar seguro [...], haciéndoles salir a la periferia a ver las cosas de una forma diferente, renovada; es esto lo que conduce a la creatividad [afirma Kaufman].

La gente creativa es insaciablemente curiosa; normalmente, optan por cuestionar cualquier aspecto de la vida, e incluso cuando envejecen mantienen su sentido de la curiosidad. Ya sea mediante una conversación intensa o mediante una reflexión en solitario, las personas creativas observan el mundo a su alrededor y quieren saber por qué, y cómo, funcionan las cosas.
La expresión creativa es la expresión de uno mismo, afirma Kaufman. La creatividad no es otra cosa que la expresión individual de tus necesidades, de tus deseos y de tu naturaleza única.
Soñar despierto nos permite evadirnos del presente, explica Kaufman. La misma red cerebral asociada con la imaginación está vinculada a la teoría de la mente; esta nos permite imaginar lo que está pensando alguien o fantasear sobre cómo será nuestro 'yo' futuro.

¿Qué opináis? ¿Estáis de acuerdo con los extractos que he hecho? ¿Os parece interesante el artículo?

Un saludo,
Morpheus

04 marzo 2014

La Maldición de Elonus (VI)

Hace más de dos mil quinientos años, el señor de la envidia y la muerte, Guland, inició una guerra contra el resto de los dioses para hacerse con el control de la existencia. Para ello, Guland envió a sus huestes lideradas por su heraldo, Janus. Esta guerra duró mil años, y se la conoce como la Edad Oscura.

Al final de la guerra, Janus se refugió en un pequeño pueblo al pie de una montaña, Elonus. Sin embargo, el paladín de Odín, el dios que le estaba ganando la partida a Guland para devolver el equilibrio a la existencia, lo encontró y lo expulsó hacia la región de Artabo.

Cuando la guerra finalmente acabó y Janus fue encerrado, desactivando el poder de Guland, los dioses no pudieron pasar por alto la colaboración de Elonus. Los habitantes de Elonus suplicaron por sus vidas, sus tierras y su legado; estas suplicas fueron escuchadas por los dioses y, en vez de destruir la región, aplicaron otra medida.

Como castigo, los habitantes de Elonus tendrían que sufrir calamidades, a menos que entregasen el alma pura de una persona bondadosa, que deberá sufrir y absorber el mal que no sufra Elonus.

Los habitantes aceptaron el trato, y el primer héroe que se ofreció fue el escudero del señor de Elonus.

Sin embargo, era un trato envenenado.

25 febrero 2014

La Maldición de Elonus (V)

Volvía a nevar como aquel día. Parecía que el destino también recordaba lo mismo que yo, y sabía lo que iba a ocurrir.

Me paré delante de la puerta del castillo y comprobé que continuaba igual de cerrada. Años antes había intentado entrar, pero la imposibilidad de abrir la puerta y encontrar una manera de entrar sencilla, junto con la promesa que le hice a Grunh, me hicieron desistir. Esta vez no iba a ser igual.

Previendo esta posibilidad, me había puesto en contacto con unos amigos del Gremio de Dronda, que me consiguieron una varita capaz de abrir puertas. La saqué de mi mochila, la observé y toqué con ella la puerta al tiempo que pronunciaba la palabra de mando tal y como me habían enseñado. Con un fuerte crujido, la puerta se abrió.

Me adentré en el castillo, al tiempo que desenvainaba mi espada. Si había un dragón, pagaría por lo que le hizo a Grunh.

Me abrí paso a través de un pasillo que parecía haber vivido un centenar de batallas: mesas, cuadros y otros objetos de decoración rotos, algunos de ellos semi-calcinados; hollín, golpes y arañazos en la pared.

Sin embargo, me di cuenta de que algunos de esos arañazos no eran legados de la batalla, sino inscripciones: "Vete de aquí", "No te acerques", "Huye".

Continué avanzando a través del pasillo.

"No encontrarás lo que buscas", "Sólo te espera tu perdición", "Necios aquellos que se acerquen", "El dragón no desaparecerá".

Finalmente llegué a una gran estancia que parecía haber sido un bonito salón hacía una eternidad. En aquél momento, sólo era una estancia cubierta de huesos; restos de animales devorados.

Cuando me adentré en la estancia, oí algo encima de mí. Miré hacia arriba y, entonces, una sombra gigantesca se abalanzó sobre mí. La rechacé y nos quedamos mirándonos cara a cara; era el dragón que mató a Grunh. Por lo menos Grunh había hecho pagar muy cara su vida, pues el dragón lucía una cicatriz que recorría su ojo izquierdo. Me abalancé sobre él.

Se produjo una lucha feroz que se alargó casi una hora; cuando yo estaba prácticamente agotado, desarmado en el suelo y aguardando mi muerte, noté como, entre los huesos que cubrían el suelo como una alfombra, se encontraba una espada de tacto helado. Cuando finalmente el dragón se acercó para darme el último golpe, mirándome con ese ojo casi inyectado en sangre, yo alcé la espada del suelo y la dirigí a su indefenso abdomen, haciéndole una herida gemela a la de la cicatriz que tenía en su costado derecho. El dragón profirió un rugido ensordecedor al tiempo que se retiraba. Un río de sangre brotaba de la herida, extinguiendo su aliento; se desplomó en el suelo.

Me levanté y me acerqué a recoger la espada que me había dado la victoria y apagado mi sed de venganza; cuando me di cuenta de que la empuñadura era la de la espada de Grunh, me reí, exultante. Sin embargo, esa sensación duró poco.

Cuando me disponía a extraer la espada del cuerpo inerte del dragón, este abrió su ojo derecho pesadamente, y su cuerpo empezó a brillar. Instintivamente me aparte, pero enseguida vi que no estaba en peligro; el dragón se estaba transformando.

Al cesar la luz, lo que quedó fue el cuerpo desnudo de un hombre de avanzada edad.

18 febrero 2014

La Maldición de Elonus (IV)

Habían pasado veinticinco años desde que vi a Grunh por última vez en aquella montaña. Aún recordaba aquél fatídico día.

Estuve varias horas bajo la nieve que iba cayendo, cubriendo poco a poco el suelo con su manto, al tiempo que trataba de aislarme de algunos sonidos de lucha que a veces surgían del interior del castillo y que encabritaban a los caballos. Fueron las tres horas más largas de mi vida, hasta que, finalmente, Grunh salió del castillo.

Corrí hacia él. Entonces me percaté de su caminar y de la herida en su costado derecho, que cubría con su mano izquierda ensangrentada. Cuando por fin llegué hasta él, se dejó caer sobre sus rodillas.

- Hijo, quiero que te vayas de aquí, y no vuelvas nunca.

- ¡Pero estás herido! Y... el dragón, ¿lo has matado?

- Ni yo ni el dragón importamos ahora, lo que importa es que te marches y...

- ¡Ni hablar! ¡No voy a dejarte aquí herido!

En aquél momento me abofeteó.

- Chico, escúchame... - me dijo mientras ponía su mano derecha sobre mi enrojecida mejilla - Tengo que seguir con esto,y tú tienes que convertirte en un gran hombre; un gran hombre que ayude a los necesitados. Recuerda: el mundo necesita héroes, y tú serás uno de ellos. Tú eres mi legado. Y quiero que me prometas que te irás de aquí sin mí, crecerás, te harás un hombre, ayudarás a los demás y nunca, NUNCA, volverás aquí ni entrarás en este castillo. ¡¿Entendido?!

- Sí... - dije entre sollozos.

- Di que lo prometes.

- L-lo... prometo.

En aquél momento me abrazó y noté su sangre caer por su costado.

- Te quiero, hijo – dijo mientras se separaba de mí y me miraba con su ojo derecho. Nunca olvidaré esa mirada de decisión -. Ahora, ¡huye! ¡Márchate! ¡Y no vuelvas!

Me di media vuelta y me marché. Cuando subí encima del caballo, vi como Grunh se levantaba pesadamente, entraba en el castillo y cerraba el portón tras de sí.

Esa fue la última vez que le vi. Y ahora, veinticinco años más tarde, estaba aquí para romper la última promesa que le hice.

11 febrero 2014

La Maldición de Elonus (III)

- Ese dragón lleva aquí desde la Edad Oscura, hace ya más de mil quinientos años - dijo Grunh, mientras se acercaba la jarra de hidromiel a su boca y tomaba un sorbo -. Por lo que sé, han sido muchos quienes han intentado vencer al dragón a lo largo de la historia, pero, de momento, nadie ha conseguido vencerle.

- ¿Cómo sabes todo eso? - pregunté, con la curiosidad de un crío.

- Mi abuelo me habló de ello cuando era pequeño... justo antes de venir aquí y luchar contra él...

Se hizo el silencio entre nosotros dos, como si el mundo se hubiese apagado a nuestro alrededor pese a la algarabía que había en la mal iluminada posada donde nos alojábamos.

Normalmente Grunh conseguía que la gente que se enteraba de sus intenciones le acogiesen como su huésped y posible salvador, pese a que Grunh siempre trataba de evitar eso. Esta vez ni tan siquiera quiso informarse, ni comentó con nadie sus intenciones; incluso quiso la mesa y la habitación más apartada para evitar escuchas indiscretas. Estaba claro que este era un trabajo totalmente diferente.

- Acábate eso - dijo después de vaciar su jarra -. Mañana será un día largo. Quiero que dejes todo listo para viajar. Seguramente no volveremos a hacer noche aquí. ¿Entendido?

- S-s-s..¡Sí!

Al día siguiente nos dirigimos al castillo de Elonus, en lo alto de la montaña a los pies de la cual se encontraba el propio Elonus.

Era una mañana fría, y las nubes negras que se acercaban auguraban una tormenta o una ventisca.

Cuando por fin llegamos hasta el castillo, ya casi era mediodía y todo parecía tranquilo.

Grunh desmontó del caballo y empezó a sacar su armadura de las alforjas. Yo hice lo mismo. Cuando ya estaba todo fuera y me dispuse a ayudarle, como siempre, rompió el silencio:

- Esta vez no quiero que me acompañes. Mantente resguardado y ni si te ocurra entrar a ayudarme, pase lo que pase, oigas lo que oigas y veas lo que veas. ¿He hablado claro?

- Sí - dije, lacónico.

- Muy bien. En caso de que no vuelva al anochecer, quiero que cojas los caballos y te marches. En las alforjas encontrarás mi bolsa con dinero; úsalo bien. Te he enseñado los suficiente como para que te puedas valer por ti mismo, y eso espero que hagas...

- Pero... Grunh - dije, casi lloroso -, ¿no vas a volver?

- Quisiera hacerlo, pero sería ingenuo por mi parte pensar que yo seré el primero que consigue derrotar al dragón y salir airoso; por ello, quiero que sepas lo que tienes que hacer si no vuelvo.

- ¿Y por qué no lo dejas? - dije entre lágrimas - Has dado mucho a la gente, ¡¿no te mereces descansar?!

- Hijo... agradezco tu preocupación, y todo tu cariño. Eres lo más parecido a un hijo que he tenido... Pero el mundo necesita héroes. Así que enjuágate esas lágrimas y ayúdame a ponerme esto.

Le ayudé a ponerse la última pieza de la armadura, y le di mi último abrazo. Cuando nos separamos, me miró y, sin decir nada, se dirigió hacia la puerta, la abrió pesadamente, desenvainó su espada y entró.

Recuerdo que en aquél momento empezó a nevar.

04 febrero 2014

La Maldición de Elonus (II)

Han pasado muchos años desde aquello. Creí que lo tenía superado. Me equivoqué.

"En las afueras de Elonus ha empezado a desaparecer ganado."

"La gente está asustada."

"Cuentan que hay una bestia en Elonus."

"Se trata de un dragón..."

La primera vez que oí que se trataba de un dragón, la cuchara que me estaba llevando a la boca se me resbaló.

¿Un dragón? No podía ser; Grunh se había encargado de él. Ello le costó la vida, pero lo hizo. Nunca había fallado luchando contra el mal. ¿Podía ser que esta fuese la primera y última vez que lo hizo?

No, no podía ser... En años no se había vuelto a saber nada del dragón. Pero... era cierto que nadie se había acercado a comprobarlo; aún pesaban muchas supersticiones sobre el castillo.

Cuando yo traté de hacerlo, hace unos años, me fue imposible entrar: la puerta estaba cerrada a cal y canto, inquebrantable ante un ariete, y ni grietas ni ventanas lo suficientemente bajas pude encontrar que me granjearan un salvoconducto a su interior. Todo parecía tranquilo, demasiado tranquilo; sin embargo, tras varios días esperando algo, nada sucedió, y me marché. "Grunh no pudo haber fallado. Él era incapaz de hacerlo.", pensé.

Ahora, todo mi interior parecía un hervidero.

Recogí mis cosas, pagué mi estancia y me dirigí a los establos; ensillé mi caballo y salí al encuentro de la tormentosa y gélida noche sobre él.

¿Por qué? ¿Por qué tuviste que desaparecer de mi vida? ¿De verdad tu sacrificio fue en vano? ¿Por qué no me hiciste caso y disfrutaste de tu vida, de la que te habías ganado? ¿Por qué no continuaste siendo el padre y mentor que fuiste para mí?

Agradecí la lluvia, pues mis lágrimas se perdían en ella.

- Lo siento mucho, Grunh, pero tendré que romper mi promesa. Espero que, estés donde estés, me perdones.

28 enero 2014

La Maldición de Elonus (I)

¡Toc, toc! ¿Hay alguien ahí?

Después de más de un año ausente, vuelvo a la carga con el blog. Ha sido un año largo y me han pasado muchas cosas, pero eso ya será tratado en otra entrada, si es que se ha de tratar.

Por el momento, os quiero dejar con un relato que empecé a escribir hace un par de meses. No dije nada porque no quería publicar nada hasta que no estuviese acabado, pero ya lo está, así que aquí tenéis la primera entrega.

Iré publicando un capítulo cada martes. En total son 8, por lo que esto se prolongará un par de meses. ¡Así os dejo con la intriga! :P

Notaréis que hay momentos más descriptivos y otros más directos. Sé que no es el summum de la literatura, pero he tratado de centrarme en el sentimiento o imagen que tenía en la cabeza a cada momento, así que espero que me lo perdonéis.

Sin más dilación, empiezo con el relato. ¡Espero que os guste!


- Chico, nunca debes olvidar que a nadie le importa por qué lo haces y lo que sientes - sentenció Grunh -. Lo verdaderamente importante es por qué lo haces tú; y nosotros hacemos esto porque no queda nadie que pueda hacerlo.

- Pero siempre que libramos a un pueblo de los monstruos nos lo agradecen; se preocupan por nosotros - repliqué yo.

- Sí, pero no siempre puedes confiar en ello, y no debes basar tu deseo de luchar por el bien en la gratitud que te profesen los demás, o te llevarás un buen golpe... A veces, la raíz del mal que tenemos que combatir está fuera del pueblo, ajeno a todas esas personas que queremos proteger; pero otras veces el mal está entre ellos, dentro de las personas que aman y de las que jamás sospecharían; otras, es el mismo pueblo quien ha acabado originando el mal. Cuando eso ocurre, y tienes que acabar con ello, la actitud de la gente no es de gratitud, sino más bien al contrario... - frenó su caballo, y yo el mío - Ya hemos llegado.

No me había dado cuenta, pero habíamos llegado a las afueras de un pequeño pueblo rodeado de prados y cultivos; sin embargo, tras él se alzaba un gran risco, y en la cima, casi a punto de despeñarse, un castillo de piedra blanca.

- ¿Qué nos trae por aquí, Grunh? - pregunté, con curiosidad.

- Un dragón – dijo con voz queda.

Aún recuerdo su expresión. Grunh siempre había sido un hombre que inspiraba confianza y respeto. La cicatriz que cruzaba su cara, que le había hecho perder su ojo izquierdo muchos años antes de que yo naciese, reforzaba ese aspecto. Sin embargo, en aquél momento pude apreciar que tras aquella mirada de decisión había un atisbo de preocupación y, de repente, pareció vislumbrarse aquél hombre que se acercaba a la cincuentena.

- Vamos, chico. Tras esto me habré ganado el Valhalla.

Y nos adentramos en el pueblo con nuestros caballos. Lo que yo no sabía en aquél momento es que aquella iba a ser la última noche con el hombre que me rescató de la jauría de hombres-lobo que devoraron a mis padres.

26 agosto 2012

La innovación de Apple

Desde MundoGeek, Barrapunto, Enrique Dans, Menéame, e incluso los propios informativos de ayer, sábado, he recibido la noticia de que un jurado de California ha condenado a Samsung a pagar unos $1000 millones por infringir patentes de Apple.

Leyendo los comentarios de algunas de esas páginas, veo como se tacha a Samsung de copiar descaradamente a Apple; eso seria como acusar a Apple de fusilarse el concepto de interfaz gráfica del Xerox Alto... ¡espera, si es lo que hicieron! En cualquier caso, acusarles de ello, a mi parecer, seria como acusar a la misma Samsung de que hace televisores con menú de opciones, o a Canon por hacer impresoras con bandeja de papel, o como si Opera denunciase a Google por hacer el navegador Chrome con pestañas.

Me parece grave que se demanden a empresas u organizaciones por crear productos o soluciones que ofrecen los mismos resultados o efectos, aunque la tecnología subyacente sea distinta. Es como si los arquitectos se denunciasen por hacer casas con forma cuadrada, aunque por dentro las estancias estén distribuidas de forma distinta y hechas con materiales distintos; o como si Nintendo denunciase a Sony por copiar con su PlayStation Move el mando de la Wii y su manera de interactuar con la consola. Para mí no tiene ni pies ni cabeza.

Ahora bien, esto no me enervaría tanto si Apple fuese coherente con su acusación, pero no es así. Vamos a ver algunas de las famosas innovaciones de Apple:

Esto sólo ha sido un pequeño repaso de las cosas que se les ha atribuido a la compañía de la serpiente; podéis encontrar otro pequeño repaso en la entrada de MundoGeek: 5 cosas que Apple no ha inventado.

Actualización 27/08/2012: Leyendo el siguiente artículo del blog de Enrique Dans, El valor de la innovación no está en evitar que te copien, sino en conseguir que todos te quieran copiar, no puedo más que decir que suscribo completamente esas palabras. Además, leyendo los comentarios, me encuentro con uno de Juan de lo más interesante:

Muy buen artículo Enrique, pero desde hace tiempo, gracias a ti, entendí la importancia de compartir contenidos y tú famosa frase: “Mientras más te copien, mejor.”

Hoy he leído la experiencia de un usuario y quería compartirla contigo y con todos los lectores. Antes de leerla, quiero decir que este texto es una traducción de la experiencia de una persona, a continuación la historia:


Estoy sentado en un Starbucks haciendo cosas con mi helado. Mientras esperaba mi copa, vi a un hombre con su amigo leer un periódico, y empezaron a hablar sobre el veredicto de Samsung y Apple.

Hombre: “Espera, ¿entonces lo que están diciendo es que Samsung es lo mismo que Apple?”
Amigo: “Lo sé, me hace pensar cuánto he pagado por mi MacBook”
Hombre: “En serio”

Ni 10 minutos más tarde, otro hombre y su esposa, leen el mismo periódico:

Esposo: “… el iPad de Samsung es el mismo que el iPad de Apple, ¿y he pagado más cantidad por el de Apple? Cariño, te dije que eran un timo”, dijo después de mirar la tableta de Samsung en su iPhone.
Esposa: “Oh wow,” mirando a la pantalla. “Eso es mucho más barato, ¿crees que lo podríamos devolver?”

Puse mi Portátil Samsung QX410 en mi mesa, y al encenderse, se inclina hacia mí el hombre diciendo: “Disculpa, no te importa si te pregunto, ¿cuánto pagaste por tu portátil de Samsung?”

“Oh, no se preocupe, fueron unos 700 $.” Le respondí.

Vi el choque en su rostro, como una descarga eléctrica. Él me miró, en blanco, durante un buen tiempo de forma incómoda “¿Te importa si echo un vistazo?” , me preguntó.

Así pues, obligado, le mostré un par de cosas mientras conversábamos… En el momento en que la conversación terminó, el hombre parecía estar dispuesto a darle una patada a Cupertino en las bolas, creo.

… Ahora, el remate:

Estoy escribiendo este post después de que el 4º grupo de clientes del Starbucks hayan relacionado que Samsung es ahora lo mismo que Apple. No conocen los detalles, no les importan, lo que saben es que Apple está diciendo que Samsung es lo mismo que Apple … y con una simple búsqueda en Google, obtienen precios que son básicamente la mitad de lo que parece ser el mismo producto – para casi todo.

Dos de estos grupos me preguntaron acerca de mi laptop de Samsung, el segundo grupo se dio cuenta de que tenía un Galaxy (también de Samsung) … Son los mil millones de dólares mejor invertidos de campaña de publicidad que ha tenido Samsung.

Fuente | https://plus.google.com/u/0/114476892281222708332/posts/246srfbqg6G

Un saludo,
Morpheus

03 abril 2012

Reflexionando sobre la introversión

Hoy, repasando el lector de noticias, doy con este interesante post de Loretahur, en el que habla sobre como, poco a poco, y en parte gracias a la red, cada vez prestamos menos tiempo a nuestros pensamientos y nos dedicamos menos momentos de soledad. Ello me ha hecho reflexionar.

No creo tener miedo a pensar en sí mismo, o al menos eso creo. Lo que sí que me preocupa es pensar en multitud de proyectos, ideas o pensamientos que quiero compartir y que luego no tengo tiempo de hacerlo, bien por pereza, falta de tiempo o desgana.

Y pienso, ¿porqué desgana? Creo que es por infravalorarme, o bien porque lo poco que consigo llevar adelante no es tan reconocido o valorado como esperaba.

Quizás sea una actitud infantil o incluso egoísta, pero no puedo evitar pensar a veces cosas como ¿para qué hacerlo, si luego no lo voy a acabar, o no lo va a apreciar nadie o se va a quedar en un rincón?.

Imagino que es por estos motivos, entre otros, por los que a veces prefiero pasar el rato haciendo algo que me tenga la cabeza ocupada y que me haga pasármelo bien.

En cuanto al vídeo, la verdad es que no sé como calificarme; desde luego, tengo claro que no soy una persona extrovertida, o al menos no me considero así actualmente; pero tampoco creo que sea una persona introvertida como expone Susan Cain en el vídeo; queda descartado también la posibilidad de que sea ambivertido. Creo que lo que más se acerca a describirme es ligeramente introvertido, aunque quizás eso deban valorarlo más quienes me conocen.

El vídeo que os comento, muy interesante, por cierto, es el siguiente:

Dejando de lado mis reflexiones, estoy de acuerdo en que la mejor manera para que fluyan las ideas es en soledad y en calma, y que eso, hoy en día, es cada vez más difícil.

Un saludo,
Morpheus