20 octubre 2021

Dejarme ir

Escribía para exprimir las últimas gotas de tinta y sentimiento de este corazón marchito en una vida tejida con "peros"; siempre en retirada, como el que alza la bandera blanca antes de siquiera embarcar; sabiendo que por mucho que bebiera no encontraría respuestas en el fondo de una cerveza, aunque tampoco importaba.

Pero un día inesperado apareces tú y, mientras hablamos de amores racionales, mi corazón va abriendo, muy lentamente, una puerta a la locura de amarte sin cinturón de seguridad. Y tus ojos se convierten en luciérnagas que me guían en la oscuridad de esta vida-mazmorra, como estrellas que me conducen hasta tus labios, donde me sumerjo en la eternidad.

Entonces me descubro pensando en ti cuando estoy borracho. Arrancándole minutos a la semana para poder besarnos un día inesperado. Dejándome ir en el recuerdo de aquel baile que se quedó clavado en mi pecho. Dejándome ir en el baile marítimo de tus caderas. Dejándome ir en el deseo de pasarme las noches leyéndote la espalda con mis dedos, vistiendo tu piel desnuda con mis labios, y desenredando las preocupaciones y el tiempo enredándonos entre tus piernas.

Descubro lo que esconden tus silencios porque es lo mismo que los míos. Que no importan los fracasos, los miedos ni las lágrimas, porque todos ellos me han conducido hasta ti. Y me bebo en una copa todos los 'Te quiero' que todavía no te he dicho.

Quiero que construyamos un castillo ambulante entre tu corazón y el mío, hogar de nuestra felicidad y nuestro fuego, y sin peajes que pagar. Guardarte un abrazo entre estos versos, junto al perfume que percibes al descansar sobre mi pecho, para que puedas rescatarlo cuando sientas que necesitas que te sostengan el mundo. Y llenar un nuevo álbum de fotos junto a ti.

Un saludo,
Morpheus

28 septiembre 2021

Entre ventiscas

Aquí estoy, en este tío vivo de sentimientos, dando vueltas y vueltas, movido tan sólo por la inercia que produce el salto que haces al salir de mi vida.

Caminando entre ventiscas de emociones para acabar llegando siempre al mismo puente colgante ausente en el abismo del 'Lo nuestro es imposible'.

Con tu recuerdo provocándome cada dos por tres y yo poniéndome a echarte cada mil por menos.

Ya no quedan senderos a tu corazón ni atajos que cortocircuiten esta triste realidad, movida por unos filamentos de destino que no alcanzo a comprender.

Y estoy cansado de jugar en el tablero del 'te quiero' para acabar cayendo siempre en la trampa del 'vuelve a la casilla de salida'.

Que sólo me queda perderte, y yo sólo quiero perderme en los recovecos de tu suave y sedosa piel.

Un saludo,
Morpheus

10 junio 2021

Se acabó

Se acabaron las noches en lo alto del faro de Sant Sebastià contando estrellas fugaces para pedir deseos que sólo se cumplen en un sentido.

Se acabaron los pasos perdidos en el Louvre mientras me explicabas los mitos de aquellas esculturas renacentistas.

Se acabó aferrarme a mordiscos al abismo de tu cuello y que te marcharas olvidándote las bragas entre las sábanas.

Se acabaron los sueños de encerrarnos de noche en una librería para leernos nuestros poemas favoritos y representar nuestras novelas de fantasía épica preferidas para acabar dormidos, tras tanta carcajada, el uno apoyado en el otro mientras leemos El Principito.

Así que aquí estoy, huyendo de ese monstruo que vive en lo más profundo de mi buhardilla, pues ya no hay quien lo apacigüe; porque, no te engañes, yo sé que todas las putas guerras de este jodido mundo se acabarían si pudieran sentir la paz de apoyarse en tu regazo.

Pero no busco escudos ni armaduras prestadas; y ando de boca en boca emborrachándome de historias ajenas para acabar en esta estación de final de trayecto, o quizás de origen, esperando ese tren que no sale nunca hacia mi destino.

Los relojes no cesan en dejar caer la arena, y este día sin marmota se hace eterno, dejando paso a esta desidia.

Si el tiempo no cura, ya pueden reventar todos los relojes y arder todos los calendarios.

Un saludo,
Morpheus

06 mayo 2021

Mi rincón de las palabras perdidas

En mi rincón de las palabras perdidas, sentado frente a la ventana en este tormentoso día, contemplo como las gotas se suicidan contra el cristal, como los enfermos de amor que se arrojan desde lo más alto de un acantilado besado por aquellas incesantes olas que nos recuerdan que con tiempo y constancia se pueden reducir las montañas a polvo; lástima que la vida sea tan efímera.

Me deleito con esta jodida ironía al escuchar como darse una y otra vez contra este puñetero muro puede convertirse en algo rítmico, mientras ese macabro blanco a base de árboles muertos me grita, jaleando a mis demonios.

Así que cojo y lanzo mi pluma contra el cristal que, rompiéndose en mil pedazos, refleja al fin el alma lacerada que tanto me esfuerzo en ocultarme.

Algunos fragmentos erráticos, como yo, se clavan en mi lagrimal y lloro con sangre aquello que fui incapaz de llorar con lágrimas de sal del Mediterráneo, que tantas veces nos abrazó mientras caminábamos por su orilla y soñábamos mirando a la Luna que se elevaba sobre su horizonte.

Sí, lanzo la pluma que me regalaste para hacer volar mis sueños como palomas que son incapaces de escapar del fango de mi propia mediocridad; sueños de papel empapado por la lluvia y la sangre que resbala por la mejilla que hace tanto tiempo renunciaste a acariciar.

Calado hasta los huesos, recojo en una botella cada una de mis lágrimas y me dispongo a beber la soledad como quien bebe esa primera cerveza: sorbo a sorbo hasta que la monotonía de la amargura se torne, al fin, una patética embriaguez.

Un saludo,
Morpheus

08 abril 2021

No aparezcas

Hace tiempo te dije que te buscaría. Que no importaba dónde estuvieras. Te encontraría.

Y ahora que cargo con esta mochila de sueños marchitos, que he empezado a decorar este corazón, que sé que no hay más vida que la que queremos construir, te digo que no voy a seguir haciéndolo.

Y, si me encuentras, te pido que no aparezcas.

No aparezcas si tus chispas en esta noche me van a hacer dudar de si prenderán una llama o provocarán una explosión. Si tu voz no va a mecerme en sueños de paz. Si me vas a dar, cuando esté sediento de (tu) amor, agua de mar.

No aparezcas si no vas a acurrucarte conmigo en nuestra desnudez, ni a derruir los muros que nos separan haciéndole cosquillas a nuestros miedos. Si no vamos a mirar las estrellas acunando sueños de futuro; a desayunar (son)risas o 'Buenos días, cielo'. Si no vamos a asentarnos en un abrazo cuando el mundo se desmorone (y cuando no).

No aparezcas si no te voy a poder hacer el amor eligiendo la siguiente canción y, mirándote a los ojos mientras suena, improvisar un baile despacio. Si no vamos a escribir poemas con plumas de saliva, o dibujar fuego con pinceles digitales, sobre la piel. Si no me vas a robar el sueño con sexo de madrugada; a susurrar palabras de amor al oído. O si no me voy a derretir en(tre) tus labios.

No aparezcas, porque me ha costado mucho seguir el rastro hasta mí en esta galería de espejos (rotos) dedicada a ti, y no quiero volverme a perder en el abismo de una mirada.

Así que si no me vas a cambiar la soledad por compañía; si vienes a ganar esta guerra conmigo presentando batalla; si no me vas a elegir cuando esté cubierto por el barro de mi propia mediocridad, prefiero que no aparezcas y me dejes seguir construyendo este hogar con los brotes de amor que han crecido de las cenizas de las cartas que (te) escribí.

Un saludo,
Morpheus

11 marzo 2021

Buscando respuestas

Otra vez buscando consuelo y respuestas en un papel en blanco, como el futuro que escribimos juntos.

Recuerdo como siendo incapaz de entregar a nadie mi corazón, tras hacerse tantas veces pedazos contra el muro cuando este se desbordaba, tú, en una tarde de miradas, sonrisas y confidencias, me pusiste la mano en el pecho y me dijiste '¿Ves? Esto que vibra aquí, aunque no lo percibas, eres tú, viviendo'. Entonces entendí aquella frase escrita en tu libreta que decía que 'Sin grietas no hay quien (te) llegue al corazón'.

O recuerdo cuando ejecutábamos nuestra obra erótica mientras nos comíamos a besos, entre parada y parada, y el mundo se diluía, con el metro como platea, aunque luego nos echasen del vagón.

Nos be(r)sábamos el cuello, tu clavícula y mi hombro, y escribíamos como poetas partituras de un bolero de fuego sobre la piel. Y en acabar nuestra serenata, yo te contemplaba y te decía que poesía es tu sonrisa, tu mirada y tus caderas; que todo lo demás no es más que polvo de estrella. Y tú, con una sonrisa, me besabas y me llamabas comediante.

Pero acumulo muchas lecciones a medias y tú no eres ninguna excepción.

No me puedo quitar de la cabeza tu imagen cogiendo aquellas dos fotos de la pared, cerrando tu maleta, y dejándolo todo arder con un 'Cuídate, ¿quieres?'.

Atrapado en la espera recursiva en el intersticio entre 'dejar de' para 'llegar a'; en esta cárcel de agonías y resaca de sueños inalcanzables que me hacen vomitar desengaños; cargo con una maleta de alegrías y esperanzas desgastadas, y me tambaleo con las pupilas dilatadas, por este camino de miradas vacuas, al inyectarme tu imagen susurrándome en los labios que no quieres que esta noche se acabe nunca...

Quién pudiera atesorar instantes de eternidad para no dejar nunca de sentir(te)...

Un saludo,
Morpheus

11 febrero 2021

Rayuela

La verdad es que hoy tocaba publicar algo y no tenía muy claro qué texto de los que tengo en la recámara subir. Pero me he acordado que mañana, 12 de febrero, es el aniversario de la muerte de Cortázar, así que he decidido seleccionar un texto que tiene mucha relación, tanto a nivel literario como personal, con una de sus obras más conocidas: Rayuela.

De pronto nos dimos cuenta de que no cabíamos los dos en aquella pieza. Que el café por la mañana se había aguado, y que el número de colillas en tu cenicero aumentaba sin cesar.

No queríamos aceptar que, si nos habíamos encontrado sin buscarnos, no podíamos obviar nuestro capítulo 20; que yo estaba fuera de la pieza y tú dentro, y mis preguntas metafísicas de Oliveira no tenían traducción en tu glíglico.

Habíamos querido jugar a la Rayuela ignorando que, una vez se llega al cielo, hay que volver a la tierra y recoger la piedra.

Un saludo,
Morpheus

28 enero 2021

Con balas del calibre recuerdo

Estaba harto
de cumplir profecías malditas
donde yo era el oráculo
que interpretaba los despojos de mis sueños.

Entonces apareciste tú
poniéndolo todo patas arriba
y, aunque mi casa quedó hecha un desastre,
no quería ordenarla,
porque hacerlo era el primer paso
para olvidar que estuviste aquí,
que nos abrazamos y nos besamos,
y que, durante unas horas,
nada importó.

Fueron noches donde algunos versos
no paraban de repetirse en mi cabeza.
Hasta que llegó el día en que
no te diste cuenta
pero taché la esperanza
de mi lista de deseos
porque me dijiste
'Te quiero'.

Porque aunque éramos dos corazones heridos
bailando en el vacío existencial,
quería que tu piel fuera el pergamino
sobre el que escribir todos mis poemas
mudos
que hablaban sobre
(lo que siento por)
ti.

Y reventar el espejo
para estar finalmente
junto a ti
en esta aventura que es la vida.

Y cosechar un amor
que no muriera en una vitrina
para amarnos
como aman los pobres.

Pero ahora sólo son sueños de papel
olvidados entre las páginas de un libro
que no supo llegar a tu corazón.

Quise crear un hogar
contigo,
pero sólo construimos trincheras
con palas de miedo.
Miedos que decidiste
que no podían salir a jugar
con los míos.

Ahora,
que me consumo escribiendo versos en retirada,
que estoy atrapado
escuchando todas las canciones
que no quisiste bailar conmigo,
cuando el último refugio es
mi propia respiración,
trato de recuperar el control
por la carretera de lo que siento por ti,
pero me precipito por la curva de tu ausencia
y, aunque por un instante siento paz,
pronto caigo por la ladera del dolor
sabiendo que
cuando llegue abajo
sólo me quedará un corazón roto
y tu asiento vacío.

Desesperado,
me apunto a la sien
con la pistola de los remordimientos
y las balas del calibre recuerdo,
y me vuelo la cabeza
apretando el gatillo
de la culpabilidad.

Pero harto ya
de herreros de diafragma
trato de mirarme al espejo
con el mismo amor
con el que te miraba ti.

Porque, aunque duela,
hay que seguir adelante,
como con ese libro que escribo
con las páginas
que arrancaste a mi corazón.

Un saludo,
Morpheus

14 enero 2021

Sed de revolución

Tenía sed de revolución.
De bailes arpón,
besos bala
y abrazos solares.
De barricadas al tedio,
disturbios
en mitad de la rutina
y miedos en llamas.
Y tú
quisiste jugar a ser
guerrillera conmigo.

Quería escribir nuestro sueños
en tu piel
y dibujar la constelación de nuestro futuro
siguiendo las pecas de tu espalda.
Escribir a cuatro manos
historias de piel
y sudor.

Y cuando se apagaron las luces,
sólo la desnudez
pudo salvarnos del fuego salvaje.
Y espantamos los miedos y el sueño
con besos y caricias,
acabando con todos los monstruos.
Y escuchamos la sinfonía de nuestros corazones
al compás de nuestro aliento.

Creyéndonos invencibles
rasgamos el lienzo y descubrimos detrás un espejo;
que éramos como rosas
y que acercarse hiere,
porque siempre quisimos que nadie nos arrancara la libertad.
Porque nos enseñaron
que hay que luchar por amor
y así nos va.

Ahora quiero sentir el calor,
pero contigo siento que sólo me quemo,
y caigo
como la palabra amarga sobre el corazón.
Que todas las canciones se consumen
antes de que pueda alzar el vuelo.

Pero ya estoy harto
de que me robes tic tacs en mi cabeza,
y trato de construir algo bello
sobre las ruinas del error
de habernos amado alguna vez.

He aprendido
que no hay que luchar contra los monstruos.
Que no hay que dejarse atrapar
por la espiral del tiempo,
ni tocar retirada del presente,
sino abrazar la incertidumbre
y el caos,
y saborear, poco a poco,
el dulce dolor de la libertad.

Un saludo,
Morpheus