05 noviembre 2019

La vida es...

La vida es...

Sentirse a la deriva en una tempestad de dudas.
Ese verso escrito en el tren cuando vuelves a casa borracho.
Esconder el llanto cuando te sientes Atlas.
Amar a cientos de quilómetros de distancia a quien tienes a menos de diez centímetros.
Soltar un manojo de sueños consumidos en una noche de setiembre.
Escribir cuando nada tiene sentido un domingo por la mañana en el balcón, tomando café.
Ese abrazo felino los días que has sido incapaz de sostener una sonrisa.
Dar un paso atrás cuando sientes la gravedad de las vías del tren.
Sentirse en comunión en las calles, clamando por la libertad y un futuro mejor; correr y socorrer para volver otro día, tozudos, y seguir con el rito.
Fundirse en un baile.
Sentir cómo te erizas al escuchar esa canción o al notar el aliento de esa voz susurrándote al oído.
Morir en el frenesí de dos cuerpos que se buscan en el sudor, la saliva, los mordiscos y la piel arrancada entre las uñas.
Despertarse perezosamente con la luz que irrumpe a través de la persiana junto a ella, mientras las manos y algún leve gemido deshacen el conjuro del ensueño.
Envenenarse con etanol entre risas y confesiones.
Lanzarse a la pista y continuar bailando aunque hayan desconectado la música.
Seguir levantándose cada día aunque ella ya no está.
Seguir poniendo un pie delante del otro aunque te pese el mundo.

Un saludo,
Morpheus

22 octubre 2019

Metástasis

Escribo para tratar la metástasis de esa oscuridad que se aloja en mi pecho.

Dejo semillas de mi alma por el mundo preguntándome si tendrán más suerte creciendo lejos de mi erial.

Mi corazón echa el cierre por ver el viento desahuciar los palacios de ilusiones que construimos a orillas del Aqueronte.

Y tras tanta lucha llego a este club de vías truncadas al corazón que descarrila mi engaño universal, porque sólo así me desharé de mi demoníaca oscuridad.

Que darle cuerda al reloj sólo sirve para atarla más firmemente al cuello.

Que el crepitar de alacranes en el estómago ha degollado mi esperanza, y sólo me mantengo a flote en ríos de tinta y alcohol, mientras Caronte, paciente, espera que suba a su barca.

Un saludo,
Morpheus

09 octubre 2019

Dilema

Construimos palacios de ilusiones de arena.
Pintamos, sobre el reflejo, un cuadro.

¡Ingenuos!

Intentamos superar la incertidumbre de Heisenberg
tratando de entender.
Sólo nos manchamos las manos
con la sangre de tímpanos
por lanzar palabras púa de erizo
queriendo dar calor.

Hemos de amar el espejo
pero sólo vemos oscuridad.

Y yo, simple mortal,
sólo quiero convertirme en viento
y oxigenarte.

Un saludo,
Morpheus

17 septiembre 2019

A la sombra que me acecha

Hace tiempo que me rondas.

Me abres las cicatrices para que no olvide el dolor de mis heridas pasadas. Me enajenas con tus susurros ponzoñosos y yo me adentro, más y más, en lo más profundo de tu oscuridad, pero sigo sin hacer pie.

Me dices que no, que no es suficiente; que yo no tengo derecho a ser feliz, que ya no quedan ilusiones para el último de la fila, y me llenas de dudas por sistema. Que mi sino es ser Sísifo en pleno siglo XXI, y que mi camino es plutónico. Que mi lugar es cualquier otro, y mi tiempo distinto del ahora.

Y yo que no puedo... acato tu estado de desecho a pies juntillas, descuartizando alegrías. Y sintiéndome atómico, me cubro las branquias con pétalos de más de doce inviernos, sabiéndome errado. Que siendo siempre el reflejo ausente en el espejo, sólo merezco cátedra en el abismo, porque mi vela se consume y sólo he alumbrado monstruos.

Pero estoy harto de sentir las caricias ausentes como tu mano gélida recorriéndome el diafragma. De desangrar esperanzas y abortar sueños de un mañana mejor. De alcanzar metas que sólo saben a amargura y a whisky barato. De mirar al cielo, derrotado en el fango, y preguntarme por qué todas las putas nubes que habían de servirme para construir mis sueños decidieron convertirse en tormenta. Y aborrezco tu perfume de miedo que impregna cada jodido átomo de oxígeno que respiro; el sentir cangrejos en mis entrañas cuando pienso en el futuro.

Así que me marcho de este campo de fracasos antipersona. Que ahora seré yo quien le dará los dados cargados a la vida para que los lance contra mí; porque he encontrado una tarjeta de crédito verde, y pienso utilizarla. Porque voy a recuperar esa llave que custodias y que abre la jaula de ese crío que nunca lo fue y que tanto necesita consuelo.

Soplan aires de tormenta y me preparo para la batalla contra ti y todos tus puñeteros espectros; porque ya no voy a ser diente de león al merced tus vientos, sinó olivo, nudoso y retorcido, impasible ante la tempestad de tus palabras. Y oleré, entonces, otra vez la tierra mojada y el pino; y sí, por fin a cosas vivas.

Un saludo,
Morpheus

06 agosto 2019

Siento tanto y te siento tan poco...

Aquí os dejo otra de las poesías que recité esta temporada en el Llobregat Slam Poetry. Espero que os guste. :)

Siento tanto y te siento tan poco, que tengo que ahogar en alcohol todas las veces que el corazón quiere saltarme del pecho cuando aún encuentro trazos de tu perfume entre los pliegues de mis recuerdos.

Aún sigo dejando el último sorbo de vino, por si decides volver y beberte mi copa otra vez; por si me recitas (tu) poesía vestida únicamente con un libro.

Porque da igual las veces que me exilie al desierto, este tozudo corazón se resiste a marchitarse, a congelarse, en las frías noches de soledad arropado por las estrellas.

No puede evitar desbordarse en recordar tu sonrisa, tu perfume o tu tacto, aunque se condene a caminar por un prado de agujas.

Y es que vivo con el miedo recurrente a amar un espejismo; como cuando me engaño diciéndome que sólo proveo afecto a quien me ofrece empatía.

Supongo que siempre fue más fácil ser Maga que Oliveira; que la trampa está en creer que en los demás no existen icebergs en una madrugada de abril.

Pero, arrastrándome al abismo que refleja mi oscuridad, me lanzo a él de un salto para plantarle cara al monstruo que lo habita. Para dejar de escribir versos en mis paredes. Para dejar de dudar tanto y sentir más; dejar de luchar contra el tiempo y empezar a disfrutarlo. Sentir, al fin, la hierba bajo un manto de fotos rotas. Abrirme las costillas y dejar volar libre el corazón. Dejar de sentirme náufrago en un océano de espejos.

Y es que, por muchas ventiscas que me azoten, aún no he olvidado que el invierno comienza el día en que el Sol empieza, poco a poco, a ganar la batalla a la noche.

Un saludo,
Morpheus

23 julio 2019

Quiero que me leas

Quiero que me manosees y me mires de la misma forma que lo haces con ese libro.

Que me lleves a todas partes y, en un lugar tranquilo, me leas, haciéndote aparecer ese hoyuelo en tu mejilla izquierda al sonreír.

Quiero hacerte disfrutar y llevarte lejos cada vez que, lamiéndote un dedo, me recorras las páginas. Que me lo hagas lento, con calma, y otras veces, frenéticamente.

Que una vez terminado, vuelvas a bucear en mí por el simple placer de hacerlo.

Que guardes tus recuerdos y postales conmigo.

Un saludo,
Morpheus

09 julio 2019

Relojes rotos

Aquí os dejo una de las poesías (la primera) que he recitado esta temporada en el Llobregat Slam Poetry.

Ya llevo cuatro relojes rotos
tratando de olvidarte;
lo que pudo ser y no fue,
o lo que hubiera sido ideal.

Pero que le den a Platón y su ideal.
Yo te quiero empírica;
tocar y sentir tu piel
más allá de cualquier proyección mental
idealizada.

Quiero materializar el amor
en tardes haciendo pasteles
con la mejilla manchada de harina;
protestando en la calle
cuando una injusticia nos encienda el pecho,
o improvisando un baile,
frente contra frente,
con cualquier canción
que nos evoque el tiempo juntos.

Dejar el 'Pienso, luego existo'
para que la única duda metódica sea saber
si te haré más feliz besándote antes o después de hacerte reír.
Y que los luegos se conviertan en ahora,
para dejar de perseguir la zanahoria de la felicidad
y conjugarla, finalmente, en gerundio.

Que nuestro principio de incertidumbre se base
en sonrisas,
y que la cuántica se resuma en pensarnos el uno al otro
en el mismo instante
a quilómetros de distancia.

Que el nosotros se forje propiciando circunstancias,
y que nuestro punto de referencia inercial sea la cama
para medir en Newtons
la gravedad de nuestra lujuria.

Quiero medir el calor en frecuencia cardíaca
al verte acurrucada y dormida en el sofá
mientras vemos una película,
tras una mañana de aventuras;
y que la radioactividad se mida en el número de pelos que se te erizan
al recorrer con mis dedos
tu espalda desnuda.

Pero lo único que soy capaz de medir
es la desesperación
en relojes
que se hartaron de esperarte.

Un saludo,
Morpheus

30 junio 2019

Cuando llueven derrotas

Me he cansado de estar siempre en el campo de batalla cuando se abren los cielos
   y llueven
      derrotas.

Porque me cansé de perder. De perder contra la vida, la fortuna y contra el tiempo - que nunca se detiene en el momento
     oportuno.
Pero sobre todo me cansé de perder contra mí mismo.

Supongo que siempre fui de abrir la caja y matar al gato, en vez de creer que podía estar vivo a la vez...

Un saludo,
Morpheus

19 diciembre 2018

Tú y yo

Estaba repasando extractos de libros y algunos escritos que tenía guardados, y me he encontrado con algo que escribí hace mucho tiempo y que había olvidado. De alguna manera, y sé que está feo decirlo, me ha encantado; cautivado; y me gustaría compartirlo.

Voy a hablar de la historia mil veces repetida, de la lección no aprendida.

Te conocí una tarde de Junio y pronto me sentí cautivado por tu bella sonrisa, sólo comparable al dolor de los demonios que hacían temblar tus labios cuando te referías a ti. Al finalizar la jornada, tratando de adormecerlos con el poco amor del que disponía, te regalé lo único que podía ofrecerte: mi abrazo.

Pasaron los días y recobramos el contacto a cientos de quilómetros de distancia regalándome algo que no olvidaré nunca: una carta y un libro subrayado por ti; un libro que hablaba sobre una pareja que andaba sin buscarse, pero andaba para encontrarse. Un libro que describía la intensidad de nuestro amor, así como su destino. Pero eso lo ignorábamos. Y así, decidimos jugar a las cartas con la vida, con el corazón sobre el tapete...

Un saludo,
Morpheus

16 septiembre 2018

Brújulas rotas

Me miro al espejo y soy incapaz de ver las heridas de mi alma, ni tampoco grietas que reflejen mi corazón, por las que nunca quieres colarte, aunque las lamas con tu lengua y te alojes en mi ventrículo izquierdo.

Y te pido que no dejes de inyectarme poesía, que es lo único que me hace sentir vivo cuando la soledad aparece y con su mano angustia me aprieta el pecho y roba el aliento.

Que soy ese helecho que mira a los árboles y se pregunta si alguna vez podré extender mis ramas y tocar el sol. Deshacerme de ese veneno que todos me inoculasteis y que, siendo incapaz de metabolizar, necesito vomitar en palabras.

Joder, que estoy cansado de pasarme la vida esperando a que llegue quien me diga que puedo ser feliz, que puedo alzar el vuelo. Que no hay nadie que llegue y me mire a los ojos y me diga dónde está el camino. Que sólo tengo una mochila llena de brújulas rotas y un mapa a ninguna parte.

Un saludo,
Morpheus