Muchas veces he oído la excusa de que Windows es fácil, y con esta afirmación sentenciaban su posición respecto a otras alternativas. Vamos a analizar si esto es cierto.
Imaginemos que tenemos un ordenador sin ningún sistema operativo. Para poder utilizarlo necesitamos uno. Vamos a analizar qué es lo que tendríamos que llegar a hacer para tener el ordenador listo para ser usado por una persona con intereses normales (escuchar música, ver películas y hacer documentos).
Primero, analicemos el caso en que elegiríamos Windows XP Professional Sp2 (dado que es de las versiones más utilizadas, y tampoco hay apenas diferencias entre el Home Edition, al menos que yo haya observado).
Para empezar, deberíamos pagar entre 140 y 160 euros (
lo he comprobado) por la licencia de Windows. En caso de que no estuviéramos dispuestos a pagarla, otra opción sería descargarlo y piratearlo, lo cual sería un poco engorroso, puesto que tenemos que conseguir de algún modo una clave de CD para instalarlo.
Para instalarlo, nos encontraríamos con un interfaz en modo texto, posteriormente con una interfaz gráfica, pero sin poder usar nada del sistema operativo durante la instalación, que dura alrededor de una hora.
Una vez instalado, deberás activarlo, bien llamando por teléfono o conectándote a internet. Si lo has pirateado, evidentemente tendrás que buscar soluciones alternativas que burlen este sistema.
Después de hacerlo, tendrás que instalar los drivers de sonido y los de la tarjeta gráfica.
Pero una vez tengas todo esto instalado te darás cuenta de que no puedes crear ni ver documentos de Word, hojas de cálculo ni
presentaciones. De este modo, si quieres contar con una suite completa, o pagas por una licencia de Office (
que vale unos 40 euros), o la pirateas (otra vez a buscar claves de producto), o bien te bajas
OpenOffice.
Ahora vamos a analizar el caso de
Ubuntu (porque es una de las distribuciones de GNU/Linux más conocida, y es la que estoy usando en este mismo instante):
Ubuntu puedes descargarlo de su página web, pedir un CD totalmente gratis (tardan de 6 a 10 semanas) o comprar el CD o la versión en DVD (supongo que incluirá todos los paquetes libres de Ubuntu y de idioma para instalarlo sin tener que conectarte a internet).
La instalación es tan sencilla como meter el CD en el ordenador y esperar a que cargue la interfaz gráfica del sistema operativo. Cuando ha cargado, puedes usar Ubuntu completamente, aunque no esté instalado, y si quieres mantenerlo en tu ordenador, puedes instalarlo fácilmente siguiendo los pasos, pero aún así podrás seguir usando el sistema operativo mientras lo instala. La instalación dura una media hora.
Cuando lo hayas instalado ya tendrás tu sistema al completo: no tendrás que instalar ningún driver de sonido ni de tarjeta gráfica (si tu hardware es compatible, cosa muy probable), contarás con una suite ofimática completa, y un soporte de actualizaciones sin tener que pagar nada para poder activarlo.
Bien, después de esto, seguís pensando que Windows es tan fácil como dicen?
Yo creo que no.
Por cierto, con Ubuntu, cuando he cometido algún error y ha habido algún fallo en el sistema, siempre he sabido cómo arreglarlo (la verdad es que contar con un CD Live es bastante útil), sin embargo, con Windows, si era algo importante, sólo me ha quedado la opción de formatear. Quizá sea por eso que dicen que es fácil :P
Un saludo,
Morpheus